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Humilde afilador hace el agosto a la puerta de la sede del Partido Popular

Pedro Sinsorgo en plena faena.

Pedro Sinsorgo no se imaginaba su buena suerte cuando hace tres días escasos tocó su chiflo en plena calle Génova, en la misma puerta de la sede del Partido Popular "de repente empezó a salir gente de ahí" -dice señalando la puerta de la sede de los populares- "con todo tipo de objetos cortantes y puntiagudos para que se los afilase bien afilados".

Según el Sr. Sinsorgo al parecer le traían de todo "hasta una pletina de hierro para que le sacase filo ¡una locura".

Y así lleva varios días, afilando sin parar "insisten mucho en que además de filo les saque punta". El bueno de Pedro a estas horas aún se pregunta "que habrá en ese edificio para que tanta gente quiera afilar cuchillos, tijeras, hasta algún cutter me trajeron". El vive ajeno a los ires y venires de los miembros del Partido Popular, tan solo se limita a aprovechar su buena racha en la espera de que otros afiladores no se enteren del filón "y me jodan el negocio".

Cuando nuestros reporteros le explicaron que hacía unos días que Mariano Rajoy había dejado el gobierno tras la moción de censura y que en el día de ayer había puesto su cargo a disposición del partido se encogió de hombros mientras afilaba su enésimo cuchillo de grandes dimensiones y sentenció con tranquilidad "pues nada, que les dure la pelea, que si esto se alarga a lo mejor llevo participaciones de la empresa a bolsa".

Pedro Sinsorgo, oriundo de Pereiro de Aguiar, en la provincia de Ourense, asegura que jamás le había pasado algo así en los más de cuarenta años que lleva de profesión, tras ser inquerido por la posibilidad de que estuviese colaborando sin él quererlo ni saberlo en que alguien recibiese una puñalada mal dada dentro de la sede del Partido Popular no pareció preocuparle demasiado, más bien al contrario "para una vez que puedo hacer algo por la gente habrá que aprovechar, trataré de afilar lo que me traigan lo mejor posible".

Segundos después tuvimos que dejarlo con su faena ya que se le acumuló el trabajo cuando apareció su paisano, el Presidente de la Xunta de Galicia, con una vieja y robusta espada de grandes dimensiones que dijo ser un viejo recuerdo de familia, inmediatamente a la cola se pusieron también Soraya Saenz de Santamaría con una katana japonesa "recuerdo de un viaje al País del Sol Naciente" y María Dolores de Cospedal con lo que dijo, sin perder una amable sonrisa, que era "abresobres de los que usamos en el partido" y que se parecía mucho a un machete cubano de los usados para cortar la caña de azucar en el país caribeño.
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