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Legionario le pide al Cristo de Mena que la Muerte lo quiera

Nuestros reporteros han preferido pintarlo por temor a que estropease sus cámaras fotográficas

Sucedió en la mañana de hoy, cuando los legionarios salían escoltando al Cristo de Mena, por ellos conocido como "El Cristo de la Buena Muerte", durante la Semana Santa malagueña, el caballero legionario Fermín Murielos se postró en el suelo tan largo como era y llorando pidió al Cristo que realizase con él un milagro: que lo hiciese guapo.

Fermín Murielos, visiblemente poco agraciado y envuelto en llanto, fue retirado con suma delicadeza por sus jefes y compañeros de la explanada de Santo Domingo y comunicaron con afán tranquilizador a los presentes más próximos que no pasaba nada, simplemente el caballero legionario había sufrido una fuerte emoción "al encontrarse cara a cara con Nuestro Señor Jesucristo crucificado" que lo había indispuesto momentaneamente aunque "seguimos confiando en él para el combate, es un chaval muy majo y disciplinado".

Minutos después cuando Fermín se tranquilizó, Minuto News pudo hablar tranquilamente con él y explicó que desde hace algún tiempo que se siente muy mal, que lleva diez meses alistado y se ha dado cuenta de que "la muerte no quiere ser su novia porque es muy feo"

Según el legionario Fermín "la muerte es muy sibarita, por más que lo hago todo bien en la instrucción y me desgañito a cantarle eso de El Novio de la Muerte ella pasa de mi como de la mierda, estoy empezando a pensar que es un poco calientapollas la tía esa"

También explica este decaido legionario que estuvo una vez en Afganistán "tres meses, y me expuse a todo tipo de peligros y al fuego enemigo y nada... la muerte pasó siempre de mi, esto es señal inequivoca de que no me quiere, porque a mi lo que es a audaz y temerario no me gana ni Dios".

Posteriormente D. Fermín Murielos fue atendido por el capitán médico de su unidad, quien posteriormente explicaba a Minuto News que el síndrome de sentirse rechazado por la muerte era común en los legionarios novatos y que solía pasárseles con el tiempo, en todo caso no era preocupante ya que "salvo en caso de combate los legionarios no llevan munición en las armas, así que no hay nada que temer, no son peligrosos para la población"

El desfile procesional que posiblemente tiene más tradición y arraigo en Málaga, continuó su curso con su esplendor característico y gran agrado por parte del pueblo malagueño que lo demostró en constantes ovaciones. 

El Legionario Fermín mucho más tranquilo se despidió de nuestros reporteros asegurando que se sentía mucho mejor "a mi la muerte me terminará queriendo aunque tenga que desactivar minas con el culo", dijo a modo de despedida mientras mostraba una torva y siniestra sonrisa dibujada en su poco agraciado rostro.

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